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CRÓNICA DEL LUNES SANTO 2008 |
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UN LUNES SANTO PARA LA HISTORIA
Como cronista de esta, nuestra Archicofradía, me toca contaros lo acaecido el Lunes Santo de 2008, sabíamos que no iba a ser un Lunes Santo más, que nuestra Archicofradía, tendría que hacer frente a una salida procesional distinta, emotiva, pero a la vez difícil, porque sabíamos que habría gente que nos entendería, pero también gente que no nos comprendería, lo que no esperábamos, es que personas, llamadas cristianas, que personas cercanas a nuestra institución, nos iban a insultar, señalar y sentenciar en la calle… pero desgraciadamente al paso de Nuestros Sagrados Titulares, esto ocurrió y sintiéndolo mucho, estos hechos marcarán sin duda el quehacer de todos nuestros miembros durante mucho, pero que mucho tiempo.
Por la mañana, se llenaba San Francisco de gentes de todo tipo, mayores, jóvenes, e incluso la tradicional visita de los pequeños de la guardería San Francisco, que anualmente nos acompañan con su banda verde cruzada al hombro, y que por un momento son los verdaderos protagonistas de la mañana Estudiantil. Por otro lado, los pasos, que este año presentaban pocas novedades, solamente las andas de los pasos de Cristo, que se han sustituido por unas de aluminio, y el Pectoral con las cinco llagas que recogía el nuevo cordón del Nazareno de la Sangre.
El adorno floral de los pasos, impresionante comos siempre, los tres dentro de sus estilos, pero siempre respetando el valioso patrimonio, que con mimo cuidan tanto nuestras Camareras como la Archicofradía.
A la una de la tarde empezó la eucaristía, presidida por nuestro Consiliario Padre José Amalio, y en la cual se ofrecieron por parte de la Madre General de la Congregación de las hermanas franciscanas de los sagrados corazones, tres reliquias, una para cada imagen, de la Beata Madre Carmen del Niño Jesús.
Puntual a las seis de la tarde partía el desfile de la Armadilla, desde el Coso Viejo, el cortejo ordenado e impresionante rodeaba la plaza por Descalzas, Barbacanas y Nájera, entrando en Plaza de San Sebastián y bajando calle Lucena, para embocar a calle Duranes, y llegando a San Francisco.
Allí a las siete de la tarde, NH Francisco Cherino, ordenó a su gran grupo de Hermanacos levantar de sus borriquetes a la Señora y empezar un Lunes Santo especial. NH Juan Antonio Castilla hacía lo propio con el paso de Palio del Nazareno de la Sangre, el cual salía impresionante por la puerta del convento Franciscano, y por último lo hacía el Cristo Verde, NH Juan Jesús Gallardo, estaba al frente de un joven pero a la vez magnífico grupo de hemanacos que sacaron por primera vez de San Francisco al crucificado estudiantil sin tener que desmontar la parte alta de la cruz procesional.
Así, la comitiva estudiantil empezó su estación penitencial por las calles de su “barrio” y giró hacia la plaza Fernández Viagas, donde abría cortejo la Cruz Guía de la Archicofradía, acompañada de dos faroles de mano y los tres tambores que abren el paso de la cofradía, justo detrás el grupo de penitentes del primer tramo, al que le seguía con su mecer impresiónate, enlazado con las notas que sonaban de la banda de Cornetas y Tambores del Cristo de la Vera+Cruz de Almogía, el palio de Nuestro Padre Jesús Nazareno de la Sangre, a los que sus hermanacos mecen de una forma angelical, y cada marcha tocada por la banda, es brote de sabiduría cofrade en los hombros estudiantiles, a la llegada a la hornacina donde se venera el Cristo de los Avisos, éste fue depositado allí, para que durante todo el año cuide y guíe a las gentes del barrio estudiantil. Seguía la procesión, con el tramo de penitentes del Cristo Verde, donde estaban situados tanto el libro de Reglas de Nuestra Archicofradía, como el Guión de nuestra Institución, detrás en su trono de madera, el Cristo Verde, con su silencio particular y con su mecida de único estilo característico impresionante del buen hacer de sus hermanacos, tras él, tramo de penitentes de Nuestra Señora, que flanqueaban al banderín de la Inmaculada Concepción y al Estandarte de la Virgen de la Vera+Cruz, y detrás Ella, la Reina del Lunes Santo, con su saya grana, y manto negro, en el impresionante conjunto que hace su altar andante, mecida a los sones de la Banda de Música del Cristo de la Vera+Cruz de Almogía, en la que no podía faltar un integrante muy especial, nuestro pregonero de este año, José Francisco Gutiérrez Moreno.
El paso por Trasierras, con muchos balcones engalanados tanto con Damascos como con estandartes de la Vera+Cruz, y la entrada en Calzada, allí pudimos ver a Nuestra Señora mecerse a los sones de Caridad del Guadalquivir, mientras el Nazareno embocaba la Cuesta Barbacanas, y encontrarse uno de los pasos más dificultosos de la noche estudiantil, la entrada a Nájera, debido a unos pivotes de piedra y que estrechan más si cabe la calle, pero que los tres tronos pasaron sin perder el característico paso estudiantil.
Impresionante la curva del Nazareno en Cuesta Zapateros, parecía que los Ángeles que cogen su cordón guiaban las mecidas a los sones de su banda y hacían que no pareciera que había cambios de pendientes. Ya con los tres pasos en la zona llana de la ciudad se embocaba la calle Infante D. Fernando, entrando a la altura de San Agustín en el “recorrido Oficial”, que por mandato de los Estatutos de la Agrupación de Cofradías de Pasión de la Semana Santa de Antequera, la cofradía se vio obligada a realizar, así pues, siguiendo las órdenes que por mayoría se establecieron por el cabildo de cofrades de nuestra Archicofradía, a esa altura, nuestro tambores dejaron de sonar, nuestros símbolos, fueron tapados, y nuestros hermanos se quitaron la banda verde que cruza sus corazones. Este hecho fue respetado por la mayoría, dentro de la incomprensión y el beneplácito o no de la acción realizada, pero una minoría, quiso expresarse con insultos y palabras de no muy buen gusto cristiano hacia los miembro de la Archicofradía, mientras atónitos por lo ocurrido nuestro cortejo aligeró el paso por las calles de obligado cumplimiento, parando los tronos delante del convento de la Patrona Mariana de la Ciudad, donde otro grupo de personas mostraron su inconformidad con lo que estaba ocurriendo, no con el respeto a las decisiones tomadas por una mayoría, sino con insultos y actos que relatarlos sería prácticamente indescriptibles, perdiendo el respeto a lo verdaderamente importante, el paso de las imágenes por la calle. Tras la ofrenda floral, cuando La Señora de la Vera+Cruz paró a las puertas de la Virgen de los Remedios, acto que hizo un miembro de nuestra Junta, entregándolo a la Camarera de la Patrona, la comitiva estudiantil siguió así hasta la entrada en calle Lucena, en aquel punto, la cofradía volvió a mostrarse tal y como es, y con los primeros acordes de tambor, la mayoría de gentes allí congregadas rompieron en aplausos que sirvieron para paliar todas las críticas que antes se habían producido.
Y llegó Duranes, y allí, el pueblo se mezcló con los pasos, y los hermanacos rezaron con sus hombros en forma de mecidas, las notas de las cornetas de los Verdes de Almogía, marcaban el ritmo del paso de palio, fundido entre vivas y pétalos de flores lanzadas desde los balcones, porque en Duranes, la Sangre de Cristo se hace un reguero de Ovación, y todos somos un hombro portando a Cristo. El Cristo Verde mecido solemnemente hacía lo propio por la calle estudiantil por excelencia, y a lo sones de Rocío, nuestra Madre abría los corazones entre la lluvia de pétalos y la caída de más de una lágrima de alguno de los presentes, y volvió a sonar el flautín pregonero, ese que, sin ser de aquí, sonó más antequerano que nunca, más estudiante que siempre
El encuentro ya en las puertas de San Francisco, emotivo a los sones de Vera+Cruz, Madre de los Estudiantes, y ya dentro del templo y con los tres tronos fundidos a los sones de la marcha Rocío, con ese impresionante giro del Nazareno con un templo abarrotado de gente, y donde el espacio es minúsculo, volvió a sonar el flautín pregonero, con notas de emoción que casi parecían llanto en vez de música, esto puso fin a un lunes santo que acabó, rezando el Padre Nuestro, … “PERDONA NUESTRAS OFENSAS, AL IGUAL QUE NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN, Y NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN, Y LÍBRANOS DEL MAL “..
Francisco Villalón Artacho, Cronista de la Archicofradía de la Sangre y Santa Vera + Cruz.
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