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REAL
MONASTERIO DE SAN ZOILO |
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El
Real Monasterio de San Zoilo, que perteneció a los Franciscanos
Observantes, fue el primero que se fundó en la ciudad de Antequera
después de la conquista a los musulmanes en el año 1410. Los Reyes Católicos,
por una Real Cédula dada en Granada el 18 de septiembre del año 1500,
concedían licencia a la ciudad para que ésta cediera 700 varas de
terreno en el que poder levantar el monasterio y la huerta. Por su parte
los monarcas aportaron la cantidad de 600.000 maravedís para las obras,
que al parecer se prolongaron desde 1503 a 1515. |
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El interior del templo responde al templo de orden mendicante de la época, de nave cubierta con armadura de madera y capilla mayor con bóveda de crucería gótica, aunque todo ello fue remodelado en el siglo XVII con yeserías de estilo manierista, realizadas por el maestro Francisco Gutiérrez. |
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NAVE
DEL EVANGELIO Siguiendo nuestro camino por la nave del Evangelio y a continuación de la Capilla de la Sangre se encuentran varios retablo e Imágenes, destacando la antigua capilla de la Virgen de la Antigua y en la que en la actualidad se encuentra el Santo Cristo Verde. Esta Capilla destaca por su bóveda de cascarón decorada de elegantes yeserías de estilo manierista. Fue labrada en 1593 por el maestro alarife Francisco Gutiérrez. El gran lienzo de la Virgen de la Antigua, obra de Antonio Mohedano, que ocupaba en otro tiempo la parte central del altar de esta capilla se encuentra en la actualidad en dependencias del Museo Municipal. |
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A
continuación nos encontramos con un retablo dedicado a San Francisco de
Asís, de estilo rococó. |
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Construido
el actual por el entallador Antonio Palomo en el año 1787, ocupa todo
el testero de la Capilla Mayor. Su estilo está encuadrado en una
transición del rococó al neoclasicismo. En las hornacinas laterales
del cuerpo principal, entre columnas corintias enjaezadas, se pueden ver
las esculturas de Santo Domingo y San Francisco
de Asís. |
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Decoran
esta capilla mayor dos enormes lienzos, copia de Pedro Pablo Rubens, con
el tema del Triunfo de la Iglesia sobre la Herejía y la Idolatría.
NAVE
DE LA EPÍSTOLA
Sólo
presenta dos tramos de capillas. En la primera, la más cercana a la
mayor interesa destacar el retablo de la Virgen de la Purificación o de
la Candelaria, de cierto aire colonial. A continuación nos encontramos
con el retablo de San José. |
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A
destacar en este retablo la Imagen del Niño Jesús que sostiene el
patriarca, obra del escultor Andrés de Carvajal y Campos y ejecutada en
el siglo XVIII. Junto al cancel de la entrada, cuelga un lienzo apaisado de grandes proporciones, del siglo XVII, representando a los Mártires franciscanos del Japón. |
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SACRISTÍA
Y CORO
Dentro
de la Sacristía del templo destaca la antigua cajonera de estilo
barroco, realizada en 1728 por el maestro Pastrana ayudado por un tal
Fray Juan Manuel. Desmontada hace algunos años para reconstruir la
estancia se restauró y vuelto a montar en 1993. |
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En
el coro alto podemos admirar la antigua sillería gótica, coetánea de
la construcción del templo. Es muy similar, en cuanto a su sencillez, a
la de la catedral de Granada. Las yeserías que decoran este espacio
coral fueron labradas por Francisco Gutiérrez en 1585. |
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CLAUSTRO
Del
antiguo recinto monacal sólo se conserva el patio claustral y el
artesonado del refectorio de los frailes. La arquitectura del claustro
de doble galería abierta responde al gótico final o “Reyes Católicos”
y se relaciona con la obra de Enrique Egas. Las columnas toscanas
de caliza roja de la galería baja son sustituciones del siglo
XVII de las originales, que eren entorchadas y labradas en piedra
arenisca, aún se conservan restos en el Museo Municipal y en otros
puntos de la ciudad.
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